La noche es cómplice de los momentos mágicos,como si de espíritus encantados se tratara,
la noche les da cobijo y sentido, sin ella no podrían existir,
si no fuera porque la noche me arropa sería incapaz de decir lo que siento,
Cuando estoy dentro de un paisaje lleno de luces y sombras, donde los colores reales dan paso a los que mis pupilas deciden que deben ser, una emoción enorme me acompaña mientras la soledad y yo una vez más somos felices sencillamente mirando. Observando un cuadro que lucha por transmitirme algo, que recoge más allá de las figuras y formas; las vivencias, los anhelos, los sentimientos, o simplemente el frío de una tarde con olor a eucalipto y mora....
Porque no hay cosa más triste que un cuadro enfundado, un lienzo privado de las miradas atentas del espectador.
Si te sintieras culpable de tal atrocidad...
No lo dejes para más tarde, libera las obras de ese corsé de papel burbuja y cinta adhesiva y deja que te transmita todo lo que lleva en su corazón.
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