Qué vértigo me ha dado al ver que desde hace más de dos meses no visito mi mundo espiral, ¿Qué ha podido suceder para que no haya pasado por aquí en tanto tiempo?
Tanto o quizás no tanto porque a veces los segundos son eternos y otras las horas vuelan, no tengo imagen para adornar mis pensamientos, estoy de nuevo en una oficina, no tan gris, eso es cierto, tengo mi trocito espiral sobre una alfombra azul, azul bonito, no azul triste, sino azul mar, mar brillante de verano a media tarde cuando el sol ya va cayendo y se puede soñar con los ojos abiertos mientras se contempla la danza de las olas, que incansables llenan la pista de baile.
Cosas van pasando, unas buenas, otras no tanto, lo importante seguir
Saber que se sigue
Saberse siguiendo
No frenar por unos u otros motivos, en definitiva no son otra cosa que espejismos, imágenes ficticias, excusas sin fundamento.
No puedo por menos que dedicar un trocito de mi mundo espiral a alguien que ha abandonado nuestro mundo real para irse a otro mundo, a un lugar mágico donde la luz del sol no puede quemar sus preciosos ojos color de mar, desde aquí la sabemos bien porque la quisimos y querremos eternamente por cómo fue, cómo vivió y todo lo que nos enseñó, que hasta después de cerrar los ojos para siempre nos ha seguido dando lecciones de bondad y generosidad.
Ella era tan importante que nunca lo supimos hasta que se marchó, para ella es todo mi cariño y admiración, habitante de honor de mi mundo espiral.

